Los 8 modos y tonos

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Los 8 modos y tonos gregorianos

Bajo el nombre de “Repertorio Gregoriano”, se encuentran reunidas diversas melodías que pertenecen a diferentes: Formas litúrgico – musicales; Géneros compositivos; época de composición; y Tradición musical regional.

Este repertorio, ha nacido y se ha constituido antes de haber sido escrito. La documentación escrita, apareció (salvo algunas excepciones) en los inicios del S. X.

Hasta el S. VIII el repertorio de la Misa y el repertorio del Oficio tenían un curso independiente uno del otro.

Con la reforma carolingia, ocurren dos procesos fundamentales dentro del canto litúrgico:

  1. El repertorio romano de la Misa, que había sido traído de Galia, se fusiona con el canto litúrgico local. De esta forma, el canto galicano acoge una estructura modal y el canto romano acoge la ornamentación melódico – modal del canto galicano. De esta fusión surge el canto gregoriano.
  2. La modalidad del repertorio de la Misa (ocho modos entre auténticos y plagales) es transferida al repertorio del Oficio.

A partir de ese  momento (reforma carolingia), todos los modos hasta ahora concebidos deben entrar en alguno de los ocho modos de la Misa. Para esto, se debía cambiar, si fuese necesario la cadencia final  o, eligir un tono salmódico diferente del originario.

La nueva concepción de modalidad concebía que el modo, entonces, quedase determinado a partir de la cadencia final y su tenor salmódico, o su dominante, si se canta sin salmo.

Partiendo de la cadencia, se establece en cual de las cuatro categorías fundamentales, queda clasificada una composición (1):

Protus auténtico: MODO I. Final re tenor la
Protus plagal: MODO II. Final re tenor fa
Deuterus auténtico: MODO III. Final mi tenor si
Deuterus plagal: MODO IV. Final mi tenor la
Tritus auténtico: MODO V. Final fa tenor do
Tritus plagal: MODO VI. Final fa tenor la
Tetrardus auténtico: MODO VII. Final sol tenor re
Tetrardus plagal: MODO VIII. Final sol tenor do

Las palabras Protus, Deuterus, Tritus y Tetrardus, significan primero, segundo, tercero y cuarto, respectivamente. Son palabras tomadas del griego. La palabra auténtico significa principal y la palabra plagal, significa relativo o derivado.

Esto no quiere decir, que los “auténticos” sean más “auténticos” que los “plagales”, esto es más bien una división impuesta por el octoekos, una jerarquía, que dista de la verdad histórica.

Es oportuno mencionar, que existen numerosas melodías que no pueden enmarcarse dentro de esta clasificación. Este cuadro, no muestra relación con las reglas de composición. Los estudiosos medievales, fueron los que se empeñaron en hacer coincidir las composiciones con la clasificación que presenta este esquema.

Recordemos pues, que el modo se establece a través de la cadencia final. Para determinar si se clasifica como auténtico o como plagal, es necesario verificar con que tenor coincide la nota dominante y, el ámbito o la extensión de la melodía.

“Un modo gregoriano del octoekos es, pues, un conjunto (fin de una evolución) definido por una o varias cuerdas (que tienen cada una su estética) en torno a las cuales se desarrolla una ornamentación, después un vocabulario propio en cada modo, y finalmente una sintaxis, una estética y la conveniencia más o menos neta con un ethos” (2)

Al concebir lo que es un modo  gregoriano, no hay que pensar en nuestros modos mayor o menor modernos, que son escalas estructuradas  dentro de una escala con dos semitonos. En el gregoriano, el ámbito de una octava, no está definido.

“En el modo gregoriano todo está pensado en función de una o varias cuerdas madre: DO o, RE, o MI transportadas en otros grados, pero guardando sus relaciones de origen con los grados más próximos.

Sobre estas cuerdas- madre, pensadas primeramente como dominantes sálmicas, se cantan las palabras latinas con su rítmica, no solo nunca sacrificada, sino causa de todo el desarrollo ornamental” (2)

Al analizar un modo hay que vislumbrar el papel que cada grado de la escala juega en la composición. Cada grado ejerce una función particular. Es necesario reconocer, los grados que tienen un papel estructural y aquellos cuyo papel es ornamental.

Cuando una nota tiene un papel estructural importante, se suele decir que es una nota modal. “hay en ello un cierto abuso de lenguaje. En efecto, todas las notas de la escala, dentro de la función que les atribuye el compositor contribuyen a constituir y designar el conjunto modal de la pieza; en cierto modo todas ellas son modales” (3)

 Las notas estructurales permanecen más tiempo en la memoria, en el oído ya que, la melodía insiste sobre ellas. Por el contrario, lógicamente, las notas ornamentales desaparecen más rápidamente de la memoria auditiva. Pero es gracias a la relación de éstas últimas con los grados estructurales, que el oído reconoce e identifica los grados constitutivos de una obra. “En gregoriano, la ornamentación no es facultativa”. (2)

Cada modo posee un sentimiento modal: ethos. En el está presente la relación entre la música y los estados del alma. Este concepto (relación entre música y estados del alma) nos viene legado de los antiguos griegos. Fue expresado por Platón. Además está presente en la Sagrada Escritura y en las obras de los Padres de la Iglesia. Estas ideas se divulgaron en el S. XVIII: (4)

Primus: gravis (grave)
Secundus: tristis (triste)
Tertius: mysticus (místico)
Quartus: harmonicus (armonioso)
Quintus: laetus (alegre)
Sextus: devotus (devoto)
Septimus: angelicus (angélico)
Octavus: perfectus (perfecto)

(1) Esquema tomado del libro: SAULNIER, Dom Daniel: Los Modos Gregorianos. Solesmes, Francia, 2001, página 45.

(2) JEANNETEAU, Jean: Los Modos Gregorianos. Abadía de Silos, Burgos, 1985

(3) SAULNIER, Dom Daniel: Los Modos Gregorianos. Solesmes, 2001.

(4) Esquema tomado del libro: SAULNIER, Dom Daniel: Los Modos Gregorianos. Solesmes, Francia, 2001. Página, 21.

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