Dies irae

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Dies irae

Oh día de ira aquel en que el mundo se disolverá, como lo atestiguan David  y Sibila!
Cuán grande será el terror  cuando el juez venga a juzgarlo todo con  rigor.
La trompeta, al esparcir su atronador sonido por la región de los  sepulcros, reunirá a  todos ante el trono.
La muerte se asombrará, y la naturaleza, cuando resucite lo creado, responderá ante el Juez.
Se abrirá el libro en el que está escrito todo aquello por lo que el mundo será juzgado.
Entonces el Juez tomará asiento. Cuanto estaba oculto será revelado, nada quedará oculto.
Qué diré yo, miserable? A qué abogado acudiré cuando aun el justo apenas está seguro?
¡Oh Rey de  terrible majestad, que a los que se han de salvar salvas gratuitamente! ¡Sálvame fuente de piedad!
Acuérdate, piadoso  Jesús, de que por mí has venido al mundo; No me  pierdas en aquel día.
Al buscarme, fatigado,  tomaste asiento, me redimiste padeciendo en la cruz. Que no quede en vano tanto trabajo!
Oh justo juez de las venganzas,  concédeme el perdón en el día en que pidas cuentas.
Gimo como reo, la culpa ruboriza mi cara. Perdona, Señor a quien te lo suplica.
Tú que perdonaste a María (Magdalena), y escuchaste al ladrón y a mí mismo me diste la esperanza.
Mis plegarias no son dignas; pero Tú, buen Señor, muéstrate benigno, para que yo no arda en el  fuego.
Dame un lugar entre tus ovejas y apártame del infierno, colocándome a tu diestra.
Arrojados los malditos  a las terribles llamas, convócame con tus elegidos.
Te ruego, suplicante y anonadado, con el corazón contrito como el polvo, que me cuides en mi hora final.
¡Oh día de lágrimas, aquel en el que resurgirá del polvo el hombre para ser juzgado como reo! A él perdónale oh Dios.
Piadoso Señor Jesús: dales el descanso eterno. Amén

Sinopsis: 

Secuencia de la Misa de Difuntos compuesta en el siglo XIII con un fuerte carácter dramático intensificado por la bella y expresiva melodía.
Aunque no hay acuerdo acerca de quién es su autor, se considera uno de los mejores poemas en latín medieval.
El tema central es la última venida de Cristo Rey, con toda su fuerza y potestad y el Juicio Final que acontece con ella.
Es una buena síntesis escatológica (muerte-juicio-infierno-gloria) de la Iglesia Católica.
Esta pieza maestra, aparece en casi todos los Réquiems de compositores de música clásica, una de las más famosas es la de Mozart.