Reseña histórica

La historia del Canto Gregoriano no puede separarse de los orígenes y desarrollo del Cristianismo, el cual nació en medio de las culturas judía y helenística las cuales ciertamente fueron como la base donde se forjó el Evangelio y el culto de la Nueva Alianza.

Las primeras comunidades de la Iglesia que Jesús había fundado cantaban salmos y otros cantos sagrados cuyas raíces podemos encontrarlas en la sinagoga judía. En el transcurso de los primeros siglos del Cristianismo esta música litúrgica fue madurando. Más adelante (590-604), el papa Gregorio I Magno -Santo y Doctor de la Iglesia- organizó, pulió y compendió todo ese repertorio por lo que, hasta la fecha, se lo conoce como "Canto Gregoriano".

Sin embargo ese canto primitivo cristiano fue tomando otras características un tanto distintas entre sí según la región geográfica donde florecía. Basta recordar por ejemplo los cantos bizantinos, mozárabe o visigótico, ambrosiano, galicano, etc. los cuales no obstante se conservaron algunos ejemplares de forma muy providencial en la Abadía suiza de Sankt Gallen, de cuyos códices los monjes de Solesmes tomaron las bases de estudio más importantes.

El repertorio gregoriano contiene obras musicales vocales que se utilizan desde siempre para la Liturgia o Culto público a Dios en la Iglesia y cuyo texto es en su mayoría tomado de las Sagradas Escrituras. Un hecho muy importante que marcó el rumbo del Canto Gregoriano fue a partir del siglo IV cuando la lengua litúrgica pasó del griego al latín, lo cual implicó traducir los salmos y otros cantos al latín. Por eso, actualmente encontramos el texto en latín con algunas pocas palabras en griego y hebreo.

Por motivos prácticos fue necesario que los cantos, que sólo se transmitían oralmente, se escribieran de alguna forma tal que pudieran ser distribuidos entre las futuras generaciones y entre las distintas iglesias distanciadas geográficamente que se iban fundando. De estos primitivos salterios, el más antiguo que se conoce es el denominado Códice Alejandrino (siglo V).

A partir del siglo IX la notación comenzó a ser perfectamente legible ya que hasta entonces sólo se escribían ciertos ornamentos o figuras sobre las sílabas de los textos como para recordar al cantor los movimientos de la melodía que llevaba en su memoria.

En sus orígenes, los cantos los realizaba el sacerdote y la comunidad se unía en la respuesta de algunas aclamaciones. La "schola" no aparece en Occidente hasta terminado el siglo VII, época considerada como el apogeo del Canto Gregoriano. Originalmente el canto cristiano fue exclusivamente vocal para luego, alrededor del siglo VII, incorporarse eventualmente el órgano.

En virtud de lo expuesto se comprende que, por su propia naturaleza, el Canto Gregoriano ya no se puede "componer" sino tan solo interpretar lo que a lo largo de los siglos hemos heredado.

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Sin entrar en detalles, queremos mencionar algunos aspectos de la música litúrgica bizantina:
La música bizantina es un sistema musical completo que emplea la rica paleta de gamas melódicas del oriente mediterráneo para valorizar los textos bíblicos e himnográficos que exponen admirablemente la teología de los Padres de la Iglesia. Se originó en la primeras comunidades cristianas del desierto del Sinaí y es utilizada en la Iglesia Ortodoxa Griega. Se emparenta con el Canto Gregoriano al ser monodia vocal sin acompañamiento instrumental y estar organizada en ocho modos. Se diferencia a su vez del Canto Gregoriano en que es cantada en griego (o árabe en aquellos lugares de la región conocida antiguamente como Antioquía) y se acompaña vocalmente con un sonido grave y mantenido llamado ison o (isocrátima).