Dicit Dominus

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Introito Dicit Dominus - Solesmes

Dice el Señor: Pienso pensamientos de paz y no de desgracia.
Me invocaréis y Yo os escucharé.
Y haré volver a vuestros cautivos de todos los lugares.
(Jer.29,11.12.14)

Sinopsis: 

A través de su profeta Jeremías, Dios transmite su mensaje de amor, fidelidad y esperanza a los judíos cautivos en Babilonia.
Dios ha experimentado la ofensa, abandono e infidelidad de su pueblo elegido pero Él sigue buscándolo y trayéndolo a su regazo y es fiel por siempre a la promesa de la Tierra Prometida.
Este pasaje, como tantos otros del Antiguo Testamento, prefiguran además a la Iglesia de Cristo y a cada una de las almas que viven en su Gracia.
Dios piensa pensamientos de paz. Ojalá nosotros también pudiéramos tener pensamientos de paz. Pero ¿cuántas veces somos incapaces de reconocer lo que alimenta nuestra paz, y así atraemos hacia nosotros la aflicción? La Palabra de Dios nos llena de esperanza para volvernos a Él con todo nuestro corazón.
El Señor mismo nos ofrece su mano para guía y protección (reducam); Él mismo desea llevar a todos sus hijos alejados de retorno a casa. ¡Feliz aquel que acepta y no suelta esta mano!
No es casual que el Introito (procesión de entrada de esta Misa) cante la promesa de Dios de volver a traer a Su Casa a los cautivos y los congregue. Así pues, en este comienzo de la Misa, la Iglesia ya ve cumplida esta promesa divina como anticipo de la procesión de los santos, el último día, siguiendo a Cristo en su Gloria completa. Nos estamos acercando a la Parusía: aunque todavía es sacramentalmente velada, ya está presente en la Eucaristía.
Esta es la promesa del Señor: Voy a escuchar; Voy a traer de vuelta. Y en las regiones de la felicidad a miles de los bienaventurados con melodía alegre, porque Él les ha llevado a la paz eterna, a la libertad, y para la gloria de los hijos de Dios.